Tan solo son necesarios 10 segundos para que salte la chispa que enciende el interés del consumidor por un producto. El PLV es capaz de hacer que esto suceda. Ya no es suficiente con crear buenos productos, ahora sí se quiere enamorar a los clientes hay que saber mostrarlos, “que la gente se entere de lo que estás haciendo”, es una de las conocidas frases del experto en marketing, Phil Knight.

La mejor manera de hacerlo es empleando la Publicidad en el Punto de Venta (a partir de ahora  PLV). El objetivo de este tipo de publicidad es apoyar la venta de un producto, y se puede presentar en varios formatos, como un display, una columna, un degustador promocional, dispensador, un exhibidor, expositor apilable, de pared, de suelo…. Lo mejor de esta técnica, es que es capaz de influir directamente en la decisión de compra cuando el consumidor se encuentra dentro del establecimiento.

La mano del diseñador es fundamental para dar ese toque “mágico” que atrapa la atención del consumidor. Para que esto ocurra, la disposición del producto, la concepción y los acabados también cumplen su papel en el proceso. Por lo tanto, el PLV debe ser capaz de crear una conexión emocional entre consumidor y marca, lo que influye directamente sobre la acción de compra. Según varios estudios, nos consta que el 65% de las decisiones se producen en el punto de compra, un 60% de los clientes consideran que este tipo de publicidad les facilita la compra, y un 54% opinan que mejora la notoriedad de un producto.

De modo que, con esta técnica la marca aporta un valor añadido a los productos, lo cual se convierte en una estrategia de marketing beneficiosa para las promociones,  destacando sobre los productos de la competencia. El shopper descubre el 35% de los lanzamientos en el punto de venta. En estos casos, se suelen emplear expositores o glorificadores para un producto, pero también existen técnicas de PLV que están orientadas a la promoción de la marca y no a un producto en concreto, esto es habitual encontrarlo en la marca Coca-Cola, que bajo una misma imagen, pone a la venta diferentes tipos de refresco de su marca. Este tipo de PLV se desarrolla tanto a pequeña escala, para enfatizar un producto, como a gran escala, para llamar la atención sobre un espacio, una zona en concreto de la tienda, o incluso la personalización completa del punto de venta.

Lo que está claro, es que esta técnica incentiva las ventas, lo que supone un beneficio para las marcas , mejora la notoriedad de los productos al aumentar el “top of mind” en un 54%, el reconocimiento espontáneo en un 22% y además, es una técnica de publicidad que resulta muy económica.

En estos tiempos, en los que el ecommerce está arrebatando mercado en el comercio físico, cuidar el punto de venta es fundamental, no solo para incentivar la compra, sino también para lograr lo más importante, “proporcionar una buena experiencia de compra” que nos distinga del ecommerce. En el retail es determinante conseguir este objetivo, ya que el 70% de las decisiones se basan en la experiencia de compra”.

Otro dato que suma a favor de esta técnica, es que una de cada tres compras tiene lugar en el punto de venta. El cliente compra y luego piensa, intentado justificar ese gasto. Lo que quiere decir, que existe recorrido suficiente para explotar este recurso.

Un hecho que no hay que olvidar es que el mercado da muestras de encontrarse algo saturado, y para que el flechazo en el punto de venta ocurra, hay que desmarcarse de la competencia. Para destacar tiene que mostrar un beneficio claro y directo, lo que se dice “entrar por los ojos”, porque al fin y al cabo, la vista es el sentido que mejor cautiva a los clientes. La comunicación visual lanza su flecha, y si el mensaje es diferente y creativo, el producto se vende por sí mismo.

En Kombu Design contamos con el equipo que necesita tu marca para que tu producto sobresalga sobre la competencia, desde la pequeña escala de un elemento glorificador de producto hasta un espacio completo.

Como especialistas en branding e interiorismo retail, tenemos una visión global que nos permite buscar las soluciones más adecuadas que respondan a las expectativas de los clientes,. pero al mismo tiempo nos integramos con el equipo de la empresa para cumplir con los objetivos planteados. ¿Nos ponemos a trabajar?