Los españoles y los portugueses, a simple vista, pueden resultar muy parecidos, sin embargo, cuando se trata de analizar su comportamiento en el retail las cosas cambian. El portugués ama ir de compras, y prefiere, ante todo, la tienda física. Por su parte el español es un “inno-lover”, y se muestra más atrevido a la hora de probar nuevos productos. En lo que sí se asemejan, es que los dos son igual de infieles en lo que se refiere a la marca.

Comparten la misma península y tienen una historia en común. La proximidad física que existe entre España y Portugal, puede dar por hecho que ambos sean más parecidos de lo que realmente son, en lo que se refiere a su comportamiento en el retail. Los shopper ibéricos tienen puntos semejantes, pero también presentan aspectos que les diferencian y que les confiere, a cada uno de ellos, su propia identidad.

De hecho, en la última encuesta sobre el índice de confianza del consumidor realizado por Nielsen que presentó Ángela López, Directora de Iniciativas Estratégicas, durante el Madrid Retail Congress 2018, ha dejado claro que no solo les separa esa línea que delimita sus fronteras, sino también las motivaciones que se encuentran detrás de sus decisiones de compra, y sus preferencias en lo que se refiere a la elección de las tiendas.

Para los portugueses ir de compras es una labor que realmente les gusta, incluso se podría decir que se ha convertido en una afición, “ya que casi el 90% de ellos disfruta haciendo la compra de productos de alimentación” explica Ángela López. Es cierto, que el español, concretamente un 55%, también valora esta actividad, pero no con la misma intensidad que su vecino.

Para el español, la calidad, el precio y el surtido de los productos son factores que determinan su elección, sin embargo, los portugueses consideran prioritario la atención al cliente, “es crítico este servicio como factor que determina su experiencia de compra”.

A la hora de elegir el tipo de tienda, un 86% de los españoles valoran hacer la compra en un espacio bien organizado, en un ambiente agradable, frente a un 70% de los portugueses. A ambos, y casi por igual, les gusta tomarse su tiempo cuando se encuentran dentro del establecimiento, y echar un vistazo a todas las secciones de la tienda.

La tienda física triunfa en Portugal

El e-commerce no encuentra entre los portugueses a sus mejores aliados, ellos ya han demostrado que lo que les gusta de verdad es ir a la tienda física, tocar el producto, en fin, vivir la experiencia en su propia piel. Por otra parte, tampoco muestran visos de cambiar de actitud, su apuesta no apunta hacia este tipo de retail, según Ángela “nueve de cada diez no tiene intención a medio largo plazo de hacer la compra online”.

En España, en ese sentido, las cosas cambian. Las barreras tecnológicas son más superables, “el 28% tiene la intención de realizar la compra online”. Para lo que si les interesa a los portugueses acceder a la tienda online es para detectar las promociones, un 30% navegan online para acceder a esa información. Son unos auténticos seguidores de las promociones,  el 81% lo consideran un “must” en su cesta. Es más, entran en la tienda y se ponen en modo “búsqueda de la promoción más ventajosa”, y la marca pasa a un segundo plano. Dan por hecho que el precio es competitivo, pero no muestran una gran sensibilidad hacia ese aspecto, “tan solo un 48% conocen los precios de sus productos habituales”. El interés de los españoles por las promociones es algo menor, concretamente un 62% las consideran un factor determinante a la hora de la compra. Éstos, se muestran muy sensibilizados sobre los precios, “un 72% afirman conocer los precios de sus productos más asiduos”.

La fidelidad no conquista un primer puesto en la lista de la compra, no es fácil hacerse con el corazón de estos consumidores, y es en este punto, en el que la postura de España y Portugal convergen. Un 46% declara comprar en una única tienda, “visitan un media de tres tiendas y esto se repite en ambos países” apostilla la Directora de Iniciativas Estratégicas de Nielsen España, Ángela López.

Sobre la planificación a la hora de la compra, tampoco muestran una misma postura. El español es organizado, y ocho de cada diez compra, la gran mayoría de las veces, a lo que se ajusta, frente a un 69% de los portugueses. A la hora de probar nuevas marcas y productos, los españoles se muestran más abiertos, mientras que los portugueses ven con ojos más reticentes la novedad y la innovación, tan solo dos de cada diez se aventuran a comprar productos que no son sus habituales. Los españoles controlan menos los gastos, y a veces se salen de la hoja de ruta e incluyen en la cesta productos que no habían pensado. Por otro lado, en Portugal se realiza una compra más improvisada, “van a la aventura” pero, al mismo tiempo, es más restrictiva en cuanto al presupuesto.

Está visto, que no es lo mismo habitar en un lado que en otro de la península. Aunque solo sean unos cientos de kilómetros los que se encuentran entre ambos, es distancia suficiente para que las motivaciones que residen detrás de las motivaciones de compra sean diferentes. Portugal ha dejado claro que le apasiona la experiencia de la compra in situ. España lleva otro ritmo, se muestra más receptivo con la innovación y mira de cerca al e-commerce. Dos países y dos culturas que no son tan parecidas; los retailers deberán saber diferenciar en qué parte se ubica el shopper ibérico para ofrecerle la experiencia que mejor se ajuste a la talla de sus expectativas.